Los delitos contra mujeres en México se han incrementado con la pandemia de COVID-19. Se estima que, en el mundo, 243 millones de las mujeres y las niñas entre 15 y 49 años, han sufrido violencia sexual o violencia física por parte de un compañero sentimental, durante los últimos doce meses, alertó la ONU.

Además, se reconoce que el avance de la pandemia ha generado un incremento en las agresiones contra las mujeres, en especial la violencia doméstica, dañando su bienestar físico y psicológico; también se advierte que estos daños tendrán un efecto negativo en la recuperación de las sociedades y economías.

La verdadera cara de la epidemia de violencia contra la mujer podría ser difícil de contabilizar, ya que se considera que desde la crisis sanitaria solo 40% de las mujeres que experimentaron violencia buscaron ayuda, en especial, de familiares y amigas(os); no obstante, únicamente alrededor de 10% de las mujeres que buscaron ayuda lo hicieron mediante una denuncia ante alguna autoridad o la policía.

En el país durante enero a diciembre de 2021 según los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, cada uno de estos incidentes muestra el siguiente peso relativo respecto al total de llamadas de emergencia reales al 9-1-1.

El total de víctimas de delitos ascendió a 108,382, de las cuales las lesiones dolosas (con intención) ocuparon el 57.54% de los delitos cometidos contra las mujeres, mientras que las lesiones culposas (de forma accidental) 16.37%, otros delitos que atentan contra la libertad personal 9.30%.

Otros delitos que atentan contra la vida y la integridad corporal 4.01%, extorsión 3.10%, homicidio culposo 3.03%, homicidio doloso 2.53%, Corrupción de menores 1.43%, feminicidio 0.93%, otros delitos contra la Sociedad 0.97%, trata de personas 0.46%, secuestro 0.18%, Rapto 0.14% y tráfico de menores 0.01%

Armas de fuego usadas en violencia contra la mujer

Otras características de los homicidios se han ido transformando a partir de 2007. Uno de los cambios más notorios se presenta en la manera en la que han muerto las personas, en especial, las mujeres.

En el caso de los hombres, en el año 2000, la proporción de homicidios a causa de arma de fuego fue de 53.6%; para 2010 este porcentaje ascendió a 72.2%. Para el último año de registro (2019), esta tendencia se ha conservado.

Por su parte, a principios de la década del 2000, solo 3 de cada 10 mujeres morían de esta manera. Para 2010 pasaron a representar el 54.3%. La tendencia —a diferencia del caso de los hombres— indica que los asesinatos perpetrados de esta manera han ido aumentando de manera paulatina desde 2014. Para 2019, casi seis de cada diez mujeres fueron asesinadas así.

“Usualmente, los feminicidios ocurrían en el ámbito doméstico, actualmente se registra un aumento en el número de víctimas en el espacio público, particularmente, la exposición de los cuerpos con signos de violencia intensa; aunque el perfil del agresor continúa siendo de personas que guardan parentesco con la víctima (o parte de su círculo de relaciones personales), prevalentemente. Del universo de feminicidios, se nota un aumento en aquellos ejecutados con arma de fuego, ya sea como causa de muerte o como parte de las lesiones encontradas en los cuerpos”, declaró una activista a la ONG por los derechos de niños en situación de reclusión Reinserta.

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