SAN FERNANDO, TAM.- El pasado primero de octubre dio inicio la temporada de caza de jabalí de collar, una especie silvestre que abunda en esta región de “El Valle de San Fernando”, lo que atraerá la presencia de turistas cinegéticos y con esto derrama económica para la región, periodo que terminará el domingo 23 de febrero del año siguiente.

 

Esta especie es un pequeño cerdo salvaje, de cuerpo robusto, cabeza grande y piernas cortas; coloración gris en casi todo el cuerpo (rosillo), más claro en el vientre y oscuro en la línea media dorsal, que además, cuenta con una franja blanca transversal que cruza por la espalda hasta el pecho para formar una especie de collar, de ahí su denominación.

 

Habitualmente mide de 80 a 90 cms. y una pequeña cola de 2 a 3 cms. en algunos lugares, donde el alimento es escaso, puede ser menor; pesa de 15 a 25 kg; las hembras son más chicas, miden unos 50 cms. y los machos poseen una glándula odorífera, que algunas personas denominan ombligo, situada en la línea media dorsal y a unos 15 cm de la cola, la cual emite un fuerte olor a almizcle, en especial cuando el animal se enoja, asusta o anda “en corrida”.

 

Se trata de un animal gregario y tiende a formar manadas de 15 a 20 individuos; en ocasiones, los machos viejos se separan y viven alejados de los demás.

 

Se trata de una criatura jabalí omnívora, por lo que su dieta alimenticia la constituyen hojas, raíces, frutos, biznagas e insectos; a veces penetra en los cultivos agrícolas haciendo destrozos, al consumir elotes o mazorcas y otros productos del campo.

 

Dentro de sus características, no tiene tiempo exacto de reproducción; al parecer, las hembras entran en celo entre marzo y abril, y paren en julio o agosto; el periodo de gestación es de 142 a 144 días; las camadas son de dos a tres crías, las que permanecen con la madre por mucho tiempo; forman grandes grupos cuando se unen dos o más crías.

 

Destaca que las hembras alcanzan la madurez sexual al año; al nacer son café rojizo con una banda negra en el lomo, color que poco a poco cambia hasta llegar al de adultos. Cuando se logra capturar un pequeño, es fácil domesticarlo; sin embargo, al madurar sexualmente, pronto se tiene que desechar por el fuerte olor que despide, nada agradable, mientras que viven hasta los 15 años.

 

Están registrados escasos los enemigos naturales de este puerco silvestre, debido a su excesiva agresividad y valentía; enfrenta a sus contrarios, por grandes o feroces que sean; inclusive, a los seres humanos, sin miedo.

 

En la región la carne es muy apreciada y el jabalí es considerado portador sano del virus del cólera porcino, mientras que su sabor presenta un parecido al de la carne de puerco de granja.

 

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