Mujeres que por años han buscado verdad y justicia, acompañadas de colectivas feministas, se plantaron por segunda ocasión en la antigua glorieta de Colón para reivindicar su movimiento y levantar de nuevo una antimonumenta dedicada a las personas que luchan en el país.

 

Decenas de ellas intervinieron este espacio público para renombrarlo como Glorieta de las Mujeres que Luchan.

 

Aprovecharon la valla metálica que rodea el pedestal sobre el que se levantaba la estatua a Cristóbal Colón para volver a escribir los nombres tanto de miles de víctimas de delitos o alguna violación a derechos humanos, como el de las mujeres que han buscado verdad y justicia por esos casos.

 

Exigieron a las autoridades del gobierno de la Ciudad de México respetar esta intervención. Recordaron que hace unos días colocaron la antimonumenta (que representa a una mujer con el puño izquierdo en alto) y los nombres en este mismo lugar, que fueron borrados.

 

Advirtieron que “si las autoridades vuelven a quitar las pintas que realizamos en los tapiales que la cubren, cada domingo estaremos aquí, volviendo a pintarlas”.

 

Señalaron que detrás de ellas “no existen grupos conservadores, ni alguien nos está pagando”; además que se trata de un clamor por verdad y justicia para “las hijas que nos han asesinado y también para quienes están buscando a sus hijas.

 

“Este espacio debe ser para las mujeres del país que han salido a levantar la voz, a exigir justicia y a buscar a nuestros familiares desaparecidos. Por años hemos realizado el trabajo que los gobiernos no han sabido hacer. Si lo vuelven a quitar, nosotros volveremos”, advirtió Marité Kinijara, de Guerreras Buscadoras de Sonora y la Brigada Nacional de Búsqueda, quien indaga el paradero de su hermano Fernando, desaparecido en agosto de 2015 en Guaymas, Sonora.

 

Las manifestantes demandaron a autoridades federales y locales la pronta actuación de la justicia para terminar con la impunidad en miles de casos de violencia, en particular contra las mujeres víctimas de feminicidio y desaparición.

 

El mural creado a partir de las vallas metálicas resultó insuficiente para el extenso listado con nombres de víctimas y de quienes luchan por justicia. Daniela, Diana, Renata, Mireya, Fernanda, Sandra, Pamela, Claudia, Karina, Fátima, Monse, Elizabeth.

 

“Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”; “No, no, no. No es un hecho aislado, los feminicidios son crímenes de Estado”; “Estado, corrupto, por tu culpa estoy de luto”, fueron algunas de las consignas lanzadas.

 

María Antonia Márquez, madre de Nadia Alejandra, asesinada por su esposo en 2004, enfatizó que la intención del acto fue visibilizar los casos de violencia en el país y comunicar a la sociedad que éstos llevan años en la impunidad.

 

Se trata de “un llamado para exigir un alto a la violencia contra las mujeres” y decirle al gobierno federal que “fue él quien rompió el diálogo con las mujeres el 7 de marzo al colocar las vallas alrededor de Palacio Nacional”, señaló Araceli Osorio.

 

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