SAN FERNANDO, TAM.- Ante la difícil situación que comienzan a padecer algunos hogares en “El Valle de San Fernando”, derivados del desempleo y la carestía de algunos de los principales productos de la canasta básica, el cultivo de huertos de traspatio aparece como una alternativa viable para sofocar necesidades con soluciones antiguas, pero prácticas.

 

Algunos alimentos de origen vegetal como tomate, cebolla, chile, pepino, lechugas, coliflor, nopales, entre otras son factibles de cultivarse para el autoconsumo en los patios de los hogares, inclusive para canjear entre familias que siembren otros cultivos o producen huevos, leche o productos cárnicos bajo misma modalidad casera.

 

También frijol y hasta maíz se pueden cultivar en espacios pequeños de 400 a 800 metros cuadrados para el autoconsumo en los hogares, que en los patios de las casas, podrían resolver de esta manera necesidades básicas, como se hacía tiempo atrás con los llamados huertos familiares y que en la actualidad en otros países, se realiza con la misma finalidad de manera exitosa.

 

Criar gallinas es otra alternativa de bienestar familiar, que por mucho tiempo formó parte de las costumbres domésticas, lo que además de los llamados “huevos” que se consumen diariamente en la mayoría de los hogares, aportarían carne para consumo doméstico.

 

Igual ocurría  con los cerdos que se utilizaban para alimentar a las personas y cuya manteca servía como conservador natural de la carne, a la vez que era utilizada en lugar del aceite vegetal que ahora predomina en las cocinas, que inclusiva era más sano.

 

Sembrar hortalizas para el autoconsumo presenta más viabilidad en zonas del campo, donde las familias tienen amplias superficies en sus hogares para producir varios de los alimentos que necesitan para subsistir, en condiciones de mayor seguridad ambiental y con categoría de calidad orgánica, mientras que en las ciudades es también viable realizar esta actividad en todos los espacios a la mano, aprovechando que hay miles de predios con medidas de 800 metros cuadrados o hasta más amplias que se encuentran deshabitados, llenos de monte y sin ser aprovechados.

 

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