La Fiscalía General de la República (FGR) obtuvo sentencia condenatoria de 542 años de prisión contra uno de los implicados en el secuestro y asesinato de Fernando Martí Haik, hijo del empresario Alejandro Martí, por los delitos de delincuencia organizada (hipótesis de secuestro) y secuestro agravado.

 

El sentenciado, identificado como Jesús Valdez Orozco o Jesús Valdez Orosco “Francisco”, “Frank”, “Ojos de Perro” y/o “Pablito Ruiz”, formaba parte de la organización criminal denominada “La Flor”, “Los Niños” o “Los Petricciolet”.

 

Se le atribuye ser miembro de dicha organización dedicada al secuestro, la cual operaba principalmente en el entonces Distrito Federal y el Estado de México, de manera ininterrumpida por lo menos entre los meses de septiembre de 2007 y junio de 2010.

 

El pasado 31 de agosto fue declarado culpable por el juez Segundo de Distrito de Procesos Penales Federales del Estado de México, por lo que además deberá pagar 28,331 días multa.

 

La orden de aprehensión fue cumplimentada el 21 de julio y posteriormente fue internado en el Centro Federal de Readaptación Social número 4 “Noreste”, con sede en El Rincón, Nayarit.

 

A partir de los elementos aportados por el Agente del Ministerio Público Federal (MPF), adscrito a la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), tanto en la investigación como en el proceso correspondiente, se acreditó su participación en al menos 10 hechos de secuestro cometidos en contra de 10 víctimas.

 

En el caso concreto del secuestro de Fernando Martí Haik, el sentenciado realizó funciones de vigilancia, ubicación del domicilio, descripción de la ruta a seguir de su domicilio a la escuela por el chofer de la víctima.

 

El secuestro ocurrió la mañana del 4 de junio de 2008, cuando Fernando Martí se dirigía a su escuela en la Ciudad de México a bordo de un coche conducido por un chófer de la familia y su guardaespaldas. En la circulación sobre Avenida de los Insurgentes Sur, a la altura de la colonia Jardines del Pedregal, el BMW blindado en el que circulaba el menor fue detenido por un retén de supuestos agentes federales.

 

La familia Martí pagó un rescate de seis millones de dólares, según fuentes judiciales, a cambio de la libertad de su hijo. Sin embargo, su cadáver fue hallado 53 días después del secuestro dentro de la cajuela de un auto con reporte de robo, el cual se encontraba abandonado en la colonia Villa Panamericana, de la entonces Delegación Coyoacán.

 

El chofer también fue asesinado y el guardaespaldas, que llevaba menos de una semana trabajando con la familia, fue el único sobreviviente.

 

La organización criminal, precisó la FGR, contaba con una amplia capacidad de recursos para realizar diversos secuestros como son: disponibilidad de vehículos robados y propios, así como utilización de armas de fuego e inmuebles, los cuales destinaban para sus propósitos, teniendo su principal ámbito de acción el Estado de México y Distrito Federal (ahora Ciudad de México).

 

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